Las 31 temporadas de ‘El placer de pintar’ revivieron en un canal incluido en los televisores inteligentes y están disponibles al completo en YouTube, donde se han convertido en un gran éxito
“La mayoría de mi audiencia no pinta, no tiene deseos de pintar ni nunca los tendrá”, comentó Ross en 1990 al Orlando Sentinel. El pintor más famoso de la televisión aprendió el oficio mientras estaba destinado en Alaska, donde también trabajaba como cantinero en una taberna. Se inspiró en otro programa emitido entre 1974 y 1982, donde el alemán Bill Alexander pintaba cuadros al óleo en una escenografía similar a la que Ross haría famosa años después. “La audiencia ve el programa estrictamente por su valor de entretenimiento o para relajarse. Hemos recibido cartas de gente que asegura que duermen mejor cuando el programa está en emisión”, decía.
La nostalgia ha hecho resurgir con fuerza El placer de pintar y a su creador. El sonriente rostro de Ross aparece en bebidas energéticas, cajas de cereales, tostadoras y planchas de gofres. También en camisetas, peluches, juegos de mesa y, por supuesto, en colecciones en DVD para aprender a pintar. Recientemente, sin embargo, el círculo se ha cerrado volviendo a la televisión después de triunfar con un canal de YouTube que supera los cuatro millones de suscriptores y más de 300 millones de reproducciones.
Este boom de Ross pudo haber encontrado en la pandemia por coronavirus un nuevo público cautivo ansioso del bálsamo de tranquilidad que ofrecen los paisajes kitsch que dibujaba el artista, en los que casi nunca aparecían personas. “Solo recuerdo dos pinturas con gente: un hombre en una fogata y dos personas caminando por un bosque”, dijo Annette Kowalski, productora de la emisión y la empresaria detrás de la marca que explota la imagen de Ross. El blog FiveThirtyEight, del estadístico Nate Silver, afirma en un análisis de 381 pinturas que el 91% tenía al menos un árbol y el 39% al menos una montaña. La costa era menos favorecida en la imaginación bucólica del personaje: solo un 7% tenía playas.
Otra de las claves del éxito de Ross podría estar en su voz de barítono. Se ha relacionado la nueva fama del artista con el fenómeno de la respuesta sensorial meridiana autónoma (ASMR por sus siglas en inglés), que se caracteriza por una sensación de relajamiento que puede provocar un hormigueo en la cabeza y en la espalda baja. No tiene ninguna base científica, pero ha hecho que miles de youtubers suban diariamente millones de horas de vídeos con susurros, caricias a un jabón, tijeras en acción y demás sonidos que pretenden relajar a quien los escucha. El deslizamiento de las brochas sobre el lienzo ya eran un sello sonoro de El placer de pintar desde mucho antes de que se popularizara el término ASMR hace una década.
Fuente: Diario El País
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